Stefanie P. Pailahual, de la Coordinación de Apoyo al Pueblo Mapuche (Trawunche-Madrid). Texto para la jornada "Encuentro fraternal en el día de las personas migrantes", celebrado con otros colectivos en La Morada (Madrid), el 19 de diciembre. Foto realizada por la Comunidad de Historia Mapuche, en Foro “Racismo, organización y migración mapuche en Santiago. siglo XX y XXI”
Somos indígenas que por diversos motivos hoy regresamos al corazón del ex imperio en busca de oportunidades laborales, académicas, de vida, entre otras aspiraciones que, a pesar de lo que nos pueden entregar, no evitan que añoremos con nostalgia nuestro Wallmapu, tanto por su belleza y la composición de los elementos que le dan sentido al ser mapuche, como en lo que también nos duele y nos conmueve día a día: la violencia y la postergación de la que es objeto nuestro Pueblo. Hace dos días atrás se celebraron las elecciones presidenciales de Chile, saliendo electo Sebastián Piñera, un neoliberal que en su campaña indicó que la solución del conflicto intercultural en el Wallmapu pasaba por la represión y el combate del terrorismo. Las políticas que se nos vienen en su gobierno se avizoran violentas. Piñera sostiene el mismo perfil que Mauricio Macri en Argentina, y ya hemos sido testigo de su actuar contra el Pueblo Mapuche a ese lado de la cordillera azotado por la violencia de las multinacionales y del gobierno argentino -los que cobraron la vida del peñi Santiago Maldonado y de nuestro lamgnen, Rafael Nahuel. Sabemos que nos enfrentaremos a un duro periodo de 4 años en los que nuestras aspiraciones en recuperación de tierras, reconocimiento constitucional y las otras tantas demandas tendrán un dura oposición con el sector de la derecha gobernando, y esperemos que no signifique el aumento de la criminalización hacia los sectores que hoy estamos movilizados por los derechos de nuestro Pueblo.
Volviendo al eje de la migración –que nos convoca en La Morada- creemos que este proceso de desplazamiento es un fenómeno que nos cruza a todos los indígenas; fuimos despojados en todo el Abya Yala de nuestro territorio originario, primero por el imperio español y luego por las doctrinas del progreso y la modernidad levantadas por los estados nacionales que nos redujeron aún más. Hoy la tercera invasión es del capital y está siendo muy cruel con las comunidades indígenas que se mantienen resistiendo. El que hoy estemos habitando la warria (como l@s mapuche le llamamos a la ciudad) no es un proceso migratorio opcional. El 90% de nuestras tierras originarias en ngulapu fueron arrebatadas por el estado chileno y el otro 5% se perdió en el proceso de colonización y postguerra que sufrió nuestro Pueblo.
Somos indígenas que por diversos motivos hoy regresamos al corazón del ex imperio en busca de oportunidades laborales, académicas, de vida, entre otras aspiraciones que, a pesar de lo que nos pueden entregar, no evitan que añoremos con nostalgia nuestro Wallmapu, tanto por su belleza y la composición de los elementos que le dan sentido al ser mapuche, como en lo que también nos duele y nos conmueve día a día: la violencia y la postergación de la que es objeto nuestro Pueblo. Hace dos días atrás se celebraron las elecciones presidenciales de Chile, saliendo electo Sebastián Piñera, un neoliberal que en su campaña indicó que la solución del conflicto intercultural en el Wallmapu pasaba por la represión y el combate del terrorismo. Las políticas que se nos vienen en su gobierno se avizoran violentas. Piñera sostiene el mismo perfil que Mauricio Macri en Argentina, y ya hemos sido testigo de su actuar contra el Pueblo Mapuche a ese lado de la cordillera azotado por la violencia de las multinacionales y del gobierno argentino -los que cobraron la vida del peñi Santiago Maldonado y de nuestro lamgnen, Rafael Nahuel. Sabemos que nos enfrentaremos a un duro periodo de 4 años en los que nuestras aspiraciones en recuperación de tierras, reconocimiento constitucional y las otras tantas demandas tendrán un dura oposición con el sector de la derecha gobernando, y esperemos que no signifique el aumento de la criminalización hacia los sectores que hoy estamos movilizados por los derechos de nuestro Pueblo.
Volviendo al eje de la migración –que nos convoca en La Morada- creemos que este proceso de desplazamiento es un fenómeno que nos cruza a todos los indígenas; fuimos despojados en todo el Abya Yala de nuestro territorio originario, primero por el imperio español y luego por las doctrinas del progreso y la modernidad levantadas por los estados nacionales que nos redujeron aún más. Hoy la tercera invasión es del capital y está siendo muy cruel con las comunidades indígenas que se mantienen resistiendo. El que hoy estemos habitando la warria (como l@s mapuche le llamamos a la ciudad) no es un proceso migratorio opcional. El 90% de nuestras tierras originarias en ngulapu fueron arrebatadas por el estado chileno y el otro 5% se perdió en el proceso de colonización y postguerra que sufrió nuestro Pueblo.
